Luis Puchol en su libro “Hablar en público” entrega “unos remedios de emergencia para recaptar la atención perdida”:
• Cambie de posición. Si estaba usted sentado, póngase en pie.
• Desplácese. Si usted hablaba desde el estrado, descienda y aproxímese al público.
• Plantee una pregunta retórica, que haga pensar al auditorio.
• Cuente un chiste o una anécdota, que venga bien a la situación. Introduzca una transparencia chocante o sorprendente.
• Escriba una palabra o frase o dibuje un gráfico en la pizarra o flip chart, y continúe su charla refiriéndose a lo que acaba usted de escribir o graficar.
• Pida a la audiencia que haga algo: por ejemplo, responder en un papelito una respuesta a determinada pregunta que usted plantea.
• Aplique un cuestionario de autoevaluación en relación con el tema de que se trate. Mencione una anécdota de una persona conocida por la audiencia.
• De un dato nuevo o sorprendente.
• Suscite un tema polémico (sin perder el control).
• Genere suspenso sobre algo que va a comunicar más tarde.
• Muestre cómo lo que usted está contando, o lo que viene a continuación, es útil para la audiencia.
• Inquiera si hay alguna pregunta sobre lo que se ha visto hasta el momento.
• Aluda apreciativamente a alguna particularidad local, a algún rasgo favorable del grupo al que usted se dirige.
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